A Isla (Aventura ancestral)

Ir abajo

A Isla (Aventura ancestral)

Mensaje por Cisne el Miér Oct 05, 2016 4:25 pm

A Isla
I
He visitado el lugar del que me has hablado, Gran madre. La llegada allí es un misterio; no hay coordenadas visibles en un mapa para identificarlo. Pocos logran visitarlo. Su claridad pacífica, sin animales salvajes, ni ruidos infernales lo pintan de un verde calmo donde habita el silencio y la armonía de una naturaleza sólida.
Estuve días en esa isla, develando sus secretos y escuchando su voz; una voz de otro tiempo.
Una de las tantas mañanas iluminadas por Inti, nuestro sol, mientras caminaba por la arena cálida y blanca de la costa, un hombre de lentes, chaleco llegó a la isla con un portafolio, en una pequeña embarcación. Su figura estaba desalineada, marcada por el cansancio y las ansias de reposo. El hombre inmediatamente se presentó:
_Detective Hopkins; mucho gusto.-
Incliné la cabeza y le dejé paso.
Su aspecto no era de mi agrado. Sus ojos escudriñaban el lugar con curiosidad y mi presencia con una mirada penetrante.
Enseguida salió a buscar algún habitante de la isla. Pero al cabo de un rato, no encontró a nadie; estaba desierta. Al volver me espetó:
_ ¿Se encuentra solo? ¿Ha naufragado?- preguntó asombrado al verme, con escasa ropa, sin víveres y en el mismo lugar.
_ Mi nombre es Nohan. Vengo de tierras andinas, por gusto propio, no impuesto.
_ Y, ¿Cómo llegó aquí?
_ Igual que usted. Esta fue una isla continental. Los vestigios de una conexión con el continente americano me han permitido llegar. Pero ya pocos lo consiguen. Se desconoce.
En la breve comunicación que sostuvimos pude percibir el carácter absorbente y conquistador de su jefe; un tal Scott, quien deseaba sacar provecho de esa tierra virgen.
Me despedí de él sin ahondar en sus intenciones ni revelar las mías.
Esa noche me acosté bajo la calma de los árboles, como en noches anteriores, pero esta vez era diferente. Dormía inquieto.
_ Nohan, tu raza me conoce- dijo una voz.
Me desperté confundido entre el sueño y la vigilia y volví a escuchar:
_ Sé de dónde vienes y porqué. Te ayudaré a desentrañar lo que buscas.
Sentía la voz pero no sabía de dónde provenía. Sin indagar y dándole paso al silencio, escuché lo que tenía para mí:
_ Te escucho- añadí.
_ Vivo hace mucho tiempo rodeada por colorida vegetación entre árboles y jardines vigorosos, con el canto alegre de pájaros exóticos que corean con el agua abundante y cristalina de mis cascadas internas. Soy una isla que disfruta del silencio y la calma placentera que serena el espíritu y reconforta el alma. Me alimento de frutos silvestres jugosos y cítricos que nutren mi tierra y dialogo con las aves en un contra-canto melódico que adormece los árboles en la noche taciturna.
_ ¿Por qué te has aislado del resto y ya no vive nadie aquí?- pregunté.
_ La civilización y el progreso han hecho que mis aguas y mi lava ahuyentaran a los que aquí vivían, deslumbrados con el lujo y las exquisiteces que venían del mundo exterior. Por eso he dejado de ser una isla continental para vivir en el anonimato de una vida auténtica y natural. Mi contacto con el mundo es a través del sonido del mar, de sus fonemas estridentes o mansos, acompasados por el nivel de la marea y las cosas que trae, o por algún explorador perdido o náufrago de un mundo curioso, que llega indagando mi existencia.
_ ¿Cómo puedes ayudarme?- quise saber.
_ Nos une la misma causa. Ambos buscamos una paz desdibujada en este tiempo que borra la sencillez por comodidad y refinamiento. – me dijo. Yo entendía su lenguaje.
Al cabo de unos días, un estruendo acechó la calma y de repente la isla se vio invadida por colonizadores que bajaban maquinaria, papeles y gente dispuesta a apropiarse de esa isla de nadie.
_ ¡Detenlos Nohan! Tú puedes revelarte e impedir los artificios que matarían mi vigor; nuestra naturaleza.
Al tiempo que yo corría en esa dirección, logré oír:
_ ¡No hay tiempo que perder! Muéstrame los recursos de los que dispone, como me informaste. – Señalaba un hombre de traje que dirigía a los otros.
Un despliegue de campamentos, focos y personas excavando y talando árboles comenzó a manifestarse en pocos días.
El Sr. Scott ya estaba definiendo sus planos; sus arquitectos no dormían.
Al tercer día de su llegada, habían explorado la isla y sabían cómo y de dónde extraer recursos mineros, explotar sus jardines y montar un complejo turístico que sería el cumplimiento del sueño del padre de quien dirigía esa empresa.
Al cuarto día, sus hombres comenzaron las excavaciones.
Yo permanecí en silencio, observando sus pasos, escuchando sus decisiones, camuflado entre los árboles. Nadie se percató de mi presencia.
La isla y yo, teníamos un plan.
Esa misma noche, mientras Scott dormía, se despertó sobresaltado y bañado en sudor. Había sentido una voz que le susurraba: _ “no lo hagas”, “no lo hagas”. –
Salió hacia afuera de la tienda a tomar aire fresco pero  ya no escuchó nada más. Cuando se dio vuelta, divisó una sombra que se escurría entre los árboles y decidió seguirla con una linterna.
Lo conduje hacia una cueva, sin dejarme ver. Al entrar en ella, dudoso, Scott pudo distinguir en sus paredes internas, una escritura legendaria, indescifrable, llena de símbolos. El hombre, cautivado, quiso buscar quien lo ayudara con el significado, y en cuanto se disponía a salir de la cueva, vio la sombra, que lo interceptaba. En ese instante, la linterna se apagó.
II
La mañana despuntaba y los hombres de Scott se veían estancados, esperando órdenes que no llegaban.
Sin encontrar a su jefe ni al supervisor de obra que salió tras él, el detective decidió buscarlo él mismo, puesto que lo había llamado y no respondía. Dos hombres los acompañaron.
Yo era testigo de sus acciones, y a través del crujir de las ramas y algunas aves los dirigí hacia mi morada, mientras mi gente, que había llegado a la isla, preocupada por mi ausencia, me ayudaba en esta empresa. Ahora estaba con el Sr. Scott, cuidando de él. Cuando éste despertó, uno de mis hermanos le habló:
_ Estamos aquí para mantener como está este lugar. Nos entronca una raíz común, y tú no escapas a ella. ¿Si todo lo reforma el hombre, dónde queda lo originario en este mundo de consumo y tiempo? Hemos visto tus intenciones, destierra esa idea de construir en este lugar. Vuelve a la civilización y déjanos aquí el descanso natural. Lo que viste, son runas celtas. Ellas te indicarán lo que debes hacer.-
_ Mi padre deseaba construir un complejo turístico en una isla sin explotar. Ésta es única. Cuando él estuvo en Bolivia, tierra de la que no salió, nos dijo que quería ampliar su mundo turístico en un paraíso exótico, sin explotar, virgen. Y aquí estoy yo para cumplir eso.- Aseveró Scott.
En ese intercambio estaban cuando llegamos con el detective y los demás. El Sr. Hopkins arqueó las cejas al observar la cantidad de personas que se congregaban allí. Y me señaló:
_ Así que por gusto estabas aquí…
Tratamos de disuadir al grupo del empresario, sin mencionar el don de esa isla. Su secreto quedaba con nosotros. Pero el Sr. Scott no nos aseguró que cambiara sus planes; su detective se mostraba reacio a aceptar esa renuncia.  
En los días siguientes, las máquinas retomaron la tarea de talar árboles y despejar espacio para una próxima construcción.
Pero Scott volvió a las runas que había encontrado, esta vez con un arqueólogo que logró traer consigo. Su sorpresa fue el impedimento a la entrada. La cueva estaba cerrada.
La voz me indicó que fuera y colocara mi mano sobre el pedregón que la obstruía. De inmediato, la cueva se abrió. Scott me miraba con asombro. Entramos y vimos las letras. En la pared se inscribía:



_ He aquí las letras del futhark. Proviene de la antigua cultura celta, de los pueblos del norte europeo que habitaron nuestras tierras hace siglos. – Afirmó el profesional.
Scott quiso saber su significado.
El primer término es Kaunaz que significa abrirse, dar; el otro, Dagaz, es paz y prosperidad. Son símbolos ancestrales que traen consigo un mensaje para quienes los encuentran. Dice el mito que para quien los halle e ignore, se revierten esas palabras.
El empresario necesitaba reflexionar…
Se acercó a mí y me preguntó qué sucedía aquí, porqué esos misterios.
Yo le respondí que desde tiempos inmemoriales otras razas habían coexistido en este lugar. Le expliqué que esas runas databan del siglo IX y que celtas y quechuas habían visitado esas tierras al mismo tiempo.
_ Ellos son el origen de tu pueblo y el mío. No más de una vez este era el punto de cruce de ambas culturas. Aquí esta lo autóctono que hace de nosotros nuestra naturaleza, sin los accesorios de la modernidad. Por respeto a ellos, atiende lo que las runas te dicen.- afirmé.
Scott se mostraba aturdido, algo lo detenía, quizá su conciencia, quizá el recuerdo del padre.
Cuando el escocés tomo la determinación de suspender la ejecución de los planos, el suelo se sacudió y todos conmocionados se guarecieron en distintos lugares.
_ Ve con los tuyos Nohan.- Me señaló la isla. Te necesitan.-
Cuando regresé con los demás, el temblor se había detenido, pero mi hermano ya no estaba entre nosotros. Su vida se había disuelto. Vimos que su cuerpo presentaba una herida en el costado derecho, probablemente hecha con alguna roca filosa cerca de la quebrada, puesto que por allí lo encontraron.
Enseguida, marcado por el dolor y la impotencia, salí desesperado, y sin saber qué hacer me dirigí al campamento de los europeos. Sentía que ellos podían tener relación con lo ocurrido. Cuando llegué al lugar, los observé y encontré al detective diciendo:
_ No creerá en esas runas señor Scott?! ¡Son esa gente el obstáculo! No se deje influenciar por esos que entorpecen sus planes sin motivo alguno. Pensemos en algo para ahuyentarlos de aquí.
No pude contener mi rabia y me lancé sobre Hopkins acusándolo de la muerte de mi hermano. Nos trenzamos en duelo, pero los hombres de Scott y él mismo nos separaron. El clima era tenso, y una tormenta se cerró sobre nosotros. Los truenos se imponían.
El detective se excusó diciendo que muchas veces culpamos a otros de las  cosas que no podemos controlar o que no tienen explicación visible.
Ambos bandos nos separamos.
Después de ese hecho, la isla quedó en silencio y la lluvia cubrió las costas.
III
Tres días duró el temporal. Cuando cesó, Scott y sus empleados comenzaron a embarcar los implementos y la maquinaria. Salvo Hopkins. El detective volvió al lugar de la quebrada donde habían encontrado yacimientos arqueológicos. No se iría con las manos vacías, por lo menos si no sacaba partido de la construcción del complejo, al menos se llevaría algunas gemas y metales valiosos.
Mientras se inclinaba en la tierra, con esfuerzo y algunos utensilios, extrajo piezas de oro y las guardó en unas bolsas.
Scott había salido en su busca para partir y al llegar a la quebrada encontró a Hopkins varios metros abajo, atravesado por unas rocas filosas, dejando allí mismo sus piedras y su historia.
Yo había observado el hecho y cuando el empresario notó mi presencia expresó:
_ Una vida por una vida. La naturaleza sabe ser justa. Siento lo que ha ocurrido y libero estas tierras. Esto era el sueño de mi padre, no el mío. Y el precio de realizarlo escapó de mis manos. Lo siento.- insistió.
Nos despedimos con el acuerdo de no dañar aquella tierra que nuestros antepasados tenían en común. Pero antes de separarnos volvimos a la cueva. Allí le entregué el elemento que cerraría nuestro acuerdo: junto a la pared de las runas, y casi ocultas en las piedras, se encontraba un torques de bronce de los antiguos guerreros celtas, un regalo divino.
Scott me agradeció el gesto y me manifestó que ese sería el recuerdo del respeto a esa isla y el símbolo de la liberación de su pasado.
Scott partió.
Cuando también nosotros estábamos listos para volver a nuestra tierra, la isla se despidió diciéndome:
_ Nohan has cumplido tu palabra y como ofrenda a tu fidelidad te entrego estas piedras, jade y turquesa, que tienen propiedades curativas y grandes dones. Aquí llegaron por una mujer mayor, de pelo blanco, que las trajo de Yucatán, en su recorrida por los pueblos. Ellas simbolizan vida, fertilidad y poder. La mujer me las encargó para entregárselas a aquel valiente que supiera defender una causa natural, y tú eres ese hombre. Mi suelo te agradece Nohan.
Con un gesto me despedí, pero al retirarme quise saber:
_ ¿Dónde puedo encontrarla, conoces su nombre?
_ Busca por Gran Madre; así la llaman. Vuelve cuando gustes. – y su voz se silenció.[/font]

Cisne

Mensajes : 5
Fecha de inscripción : 29/09/2016
Localización : Sarandí Grande

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.